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UN POCO DE HUMOR.

NO HACEN FALTA PALABRAS.

SALUDOS.

DAVID GIL MARINO

Inició su carrera en FARO y actualmente era director de la emisora de RNE en Santiago El periodista vigués David Gil Marino, que falleció la noche del pasado sábado a los 32 años a causa de un fallo cardíaco cuando salía de un cine, recibió ayer sepultura en la parroquia de Santa Mariña de Cabral, de Vigo. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidade de Santiago, Gil Marino era director de RNE en Santiago. “Pocas veces un informador de tan extraordinaria valía fue tan poco consciente de suponer un ejemplo a seguir para muchos de nosotros. Nada de presunción, cero altivez, ni un poco de pretenciosidad. Reía mucho, y nosotros con él, y así lo queremos recordar”, dicen sus compañeros en una nota de prensa. Gil Marino se inició profesionalmente en la delegación de FARO DE VIGO en Tui y pronto pasó a integrarse a RNE, primero en la emisora de Ávila, y después en la de Lugo. Desde el 2007 era director de la emisora en Santiago, tarea que simultaneaba con la de redactor y locutor.

 

QUERIDO PRIMO FUISTE UN GRAN EJEMPLO PARA TODA LA FAMILIA, NUNCA TE OLVIDAREMOS.

DESCANSA EN PAZ.

-¿El número 38 de los zapatos de mi gusto, no está disponible en este momento?. -Preguntó Sara en voz alta al vendedor de zapatos.

Parecía enfadada. Y es que ya se había recorrido media ciudad en ese día, para buscar los dichosos zapatitos de marras.

Su novio ya la había dejado por imposible y estaba fuera del escaparate fumando un cigarro.

-¡¡ Vamos !!, gritó a su acompañante.

-Hay que seguir buscando hasta que los encuentre, yo no me quedo sin mis zapatos para la boda…

De pronto, se detuvo y mirando hacia el suelo, exclamó:

-Esos son los que quiero.

Lo malo es que tenían dueña, o dueño.

Un travestí muy bien vestido, paseaba orgulloso por la calle principal, pavoneándose ante la mirada atenta de numerosos transeúntes con esos zapatos que habían embelesado a Sara.

Ni corta ni perezosa se dirigió directamente hacia el poseedor de los zapatos y le pidió desesperadamente que se los prestara, que tenía una urgencia, que le pidiera lo que quisiera.

El Travestí la miró, y le contestó:

-Vale!, te los presto. Pero a condición de  llevarme a tu amigo y que pase esta noche conmigo. ¿Lo tomas o lo dejas?.

Me entregué a la Policía.

Viene de :

http://blogguercedario.wordpress.com/2009/08/12/dnde-estaba-mi-satisfaccin/

Me entregué a la policía porque sabía que ya no podría seguir huyendo sin rumbo. Entré en la comisaría que había muy cerca del campo de fútbol. Me acerqué al mostrador y le espeté a aquel agente que yo era ese a quien estaban buscando.

Se incorporó de la silla y me indicó que me diera la vuelta para a continuación ponerme las esposas y acompañarme hasta el despacho del comisario. Era como el de las series de televisión baratas; rechoncho, con bigote y  despeinado.

Me estuvieron interrogando durante casi cinco agotadoras horas, hasta que me llevaron a una celda. Allí conocí a Jimeno, un gitano que se dedicaba a pasar heroína y se me hizo más llevadera la estancia en ese lugar el poco tiempo que duró.

A los tres días me trasladaron a la prisión de máxima seguridad. Había oído que los novatos son carne de cañón, pero en esa cárcel, debías ser más cabrón que el mayor de los cabrones, y yo ya iba con un buen currículo.

Fui a parar al módulo siete, el de los que tenían condenas por asesinato. Tuve suerte con mi compañero de celda. Ricardo, se llamaba el tipo. Era casi de mi edad y su caso era muy parecido al mío, se había cargado a su jefe tirándolo por la ventana de un décimo piso, y se hubiera librado sino fuera por que todos los compañeros de la oficina fueron testigos del suceso. Fue una venganza, claro, lo quería despedir después de 20 años en la empresa, para darle su puesto a su cuñado, cosas de la vida cotidiana, pero a él parece que no le sentó muy bien.

Pasaron dos semanas hasta que apareció el abogado de oficio, y me requirió a su presencia. Me dijo que mi caso era muy complicado, pero que lo iba a llevar, por que le gustaban los retos. Me calló bien, aunque era joven, no daba la impresión de ser inexperto.

Ya llevaba tres meses y la verdad es que todo parecía muy tranquilo, nadie se metía conmigo. Pero aquella tranquilidad se iba a terminar muy pronto.

Sucedió en la cola de la comida, se acercaron por detrás y me clavaron un punzón en el cosrtado, me caí al suelo desplomado, porque me atraveso un pulmón. Cuando me desperté, estaba en el hospital, custodiado por dos policías en la puerta de la habitación. Una enfermera me estaba tomando la tensión y cambiando el suero, me sonrió y salió del cuarto.

Por la tarde, después de comer, apareció mi abogado. Me explicó que un tipo de la banda de Leo fue el que me atacó, y que lo metieron en incomunicados, que si quería poner la consiguiente denuncia. Yo le dije que no, que esas cosas se arreglaban dentro…

Al día siguiente, el fiscal que me había acusado se acercó a verme para hacerme una proposición.

Como se iba a imaginar Aspective, que al otro lado de la puerta estaba Sara escuchando todo lo que le estaba diciendo a Daniela. Le estaba soltando aquel responso que tenía guardado desde hace tiempo, desde que pasó el percance con ella.

_Dani, ya está bien. Lo nuestro no puede ser, yo estoy loco por Sara y no quiero que se estropee por tus tonteos conmigo.Te ruego que lo dejes ya de una vez.

_Pero Aspec, le contestó Dani, estoy enamorada de ti y haré todo lo posible para que los dos acabemos juntos, esa arpía de Sara no te conseguirá, yo me encargaré de ello.

_No me metas en líos, por dios, ya te lo he dicho…, yo quiero a Sara es la mujer de mi vida, lo sé, lo nuestro nunca funcionaría.¿ no lo entiendes?.

Sara no salía de su asombro, no tenía ni idea de que Aspec sintiera eso por ella, aunque ultimamente estaba demasiado amable con ella, pero no se había percatado hasta ahora.

_¡¡Que no!!, gritó Aspective dirigiéndose a la puerta.

Sara lo escuchó y se escondió detras de la esquina del pasillo con un rápido y sigiloso  movimiento, confiando en no ser descubierta.

Aspec abrió la puerta con rabia y se dirigió a su despacho con paso firme y malhumorado, murmurando entre dientes, palabras ininteligibles llevándose un cigarro apagado a la boca.

Daniela encendió una cerilla y salió corriendo detrás de él ofreciédole fuego para ese pitillo.

_¡¡ Esperaaaa !!, toma fuego, espera…Aspec!!

Sara observaba en silencio, asomando media cabeza detrás de la pared.

Aspective se paró en seco, y se dio la vuelta.

_¡¡¿Qué quieres?!!, déjame en paz.

_No te enfades, solo quería darte fuego, nada más.

Se acercó a ella para que le diera fuego, y en ese momento se dio cuenta de que alguien los miraba al final del pasillo, afinó la vista y comprobó que era Sara. De repente se le calló el pitillo al suelo y todo su cuerpo retrocedió sin voluntad hasta chocar de espaldas con la puerta del baño desplomándose en el suelo.

Daniela se apostó a su lado, empezó a darle besos en la mejilla y a decirle lo mucho que lo amaba.

Sara salió como una exalación del recodo y se avalanzó sobre Daniela, en sus ojos se veía una rabia contenida, mientras gritaba:

_¡¡¡¡¡ Saca tus sucias pecuñas de él, te voy a matar !!!!!

Los gritos alertaron a toda la oficina, y en un instante ya estaban en el lugar de los hechos, comprobando con estupefacción como se peleaban las dos mujeres mientras Aspective permanecía inmóvil en el suelo.

mujeres_peleando

Mientras el film, Los amantes del círculo polar, se deslizaba ante nuestros ojos, notaba el cuerpo de Sara junto al mío, cobijado bajo mi brazo izquierdo. Su suave y hermosa melena morena, me acariaba el rostro.

Empezamos a entrar en calor. Todavía no podía creerme que ella estuviera allí conmigo. Comencé a besar sus labios muy despacio, saboreándolos. Siempre me había gustado besar, y ella había nacido para que la besaran.

Ella me correspondió abriendo su boca invitándome a un contacto más profundo, y yo no dudé ni un segundo en asaltarla con mi lengua. Tenía hambre de Sara.

Mi mano derecha  se deslizó por su brazo izquierdo hasta que llegó a sus dedos, entonces, su mano apretó la mía con fuerza. Se desató la pasión, y nuestros besos se tornaron en un torbellino de sensaciones.

Caímos al suelo porque nuestros movimientos no tenían ya un orden lógico, y nuestras ropas empezaron a volar por toda la estancia. Hacía demasiado calor, a pesar del frío ártico que reinaba en el exterior.

Se puso encima  mía y mientras me clavaba sus uñas en el pecho,  contemplaba como su pasión subía en intensidad. Yo apretaba sus nalgas con fuerza y con suaves movimientos la atraía hacia mis caderas. Ella parecía experta en el tema,  porque su cintura comenzó a contorsionarse de un lado para otro y de adelante hacia atrás, de un manera casi salvaje, cosa que me encantaba.

amor, parejas, amantes

Los gemidos inundaban toda la casa y el sudor corría por la madera. Nuestros cuerpos eran uno y nos devorábamos sin contemplaciones.

_ Te amo, Gorio, te amo…, me dijo de repente.

_ Y yo a tí, Sara, le contesté.

El climax fue tan intenso que ambos gritamos casi llorando, y nos dejamos caer  abrazados  en el suelo.

Me he quedado flipao!!!

Esta mañana he visto la noticia de que en Irán se estaban ejecutando, en la horca, a unos supuestos integrantes de un grupo terrorista, en una plaza pública.

Lo que más me impactó fue lo tranquilos que parecían los condenados. ¿Será que esperan ir al paraiso?…Hay que joderse.

Y la muchedumbre contemplando el espectáculo, luego se estrañan de que en su país no haya democracia…